miércoles, 29 de julio de 2009

LO DICHO, PLUTOCRACIA.

(de la Agencia Faro)

Sumido el mundo entero en una crisis provocada, en primer lugar, por la especulación financiera (señal del agotamiento de la segunda prórroga del sistema capitalista, que muerto ya a principios del siglo XX, se embalsamó merced a dos guerras mundiales), y España en una recesión sin precedentes desde la década de mil novecientos cuarenta (pero con agravantes, como la práctica desaparición del sector productivo y el desplazamiento y desarraigo de las poblaciones), las decisiones políticas no hacen sino causar más alarma.

La huida hacia adelante del Gobierno (de ocupación) de España y del resto de la clase política, de todos los partidos, está poniendo en peligro lo poco que queda de viejas instituciones que proporcionaban una cierta seguridad.

Es el caso de las cajas de ahorros. Algunas, como la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid (Caja Madrid) remontan sus orígenes al Antiguo Régimen, antes de la Revolución liberal. El resto fueron en gran parte fruto del esfuerzo por fomentar la industria y por librar de la usura a los humildes, impulsado por lo mejor del clero y de los seglares católicos, a menudo carlistas.

Desde la imposición del régimen constitucional/autonómico, en 1978, y de la consiguiente proliferación de mini gobiernos y de cargos políticos, las cajas de ahorros han sido utilizadas por éstos para sus intereses. Se las forzó a imitar en sus prácticas a los bancos --liberados éstos por la democracia de cualquier limitación o freno moderador-- y últimamente se las utilizó para proyectos especulativos tan peligrosos, que han terminado obligando a intervenir al Banco de España, como ocurrió a fines de marzo pasado con la Caja de Castilla la Mancha.

El nombre de ésta última es revelador de otro proceso que ha dañado el papel social y la reputación de las cajas, poniendo a la vez en peligro su futuro: la fusión de las mismas, provocado por los políticos autonómicos, ansiosos de prebendas y de "bancos centrales" a su servicio.

El Gobierno parece ahora empeñado en estimular esa política de fusión, ad nauseam, y en convertir a las cajas de ahorros en sociedades anónimas. Se pondría así fin, definitivamente, a su naturaleza mutual, a sus fines sociales, a su misma existencia. Ninguna caja de ahorros ha sufrido dificultades por ser fiel a sus propósitos fundacionales, ni por ser pequeña. Algunas de las más pequeñas han sido ejemplo de solvencia y buena administración, mientras que las más grandes se han puesto en peligro por habérselas forzado a comportarse como bancos de inversión.

Aprovechando el sopor del verano (que como período de inactividad, que no de vacaciones, es otra de las aportaciones del liberalismo a la vida política y económica española), en los últimos días se ha anunciado la fusión de las cajas de ahorros de Sabadell, Tarrasa y Manlleu, impulsada por el separatista gobierno autónomo de Cataluña. Han trascendido las negociaciones para la fusión de la Caja de Ahorros de Guadalajara con Caja Badajoz, Caja Extremadura y Cajasol. A la temida y anunciada fusión de Caja Duero (Caja de Ahorros de Salamanca y Soria) con Caja España, puede sumarse Caja de Burgos (la Caja de Ahorros del Círculo Católico de Burgos, de la que fue muchos años presidente José María Codón, q.s.g.h.). Una de las más solventes, la Caja de Ahorros de Asturias, está siendo sondeada para la fusión por Caja España y por entidades gallegas, de nuevo con el aplauso y el impulso de los políticos del sistema. Y Cajasur, la única gran caja de ahorros que todavía estaba (más o menos) bajo control diocesano, parece abocada a fusionarse con Unicaja, quedando el control eclesiástico relegado y dando entrada al PSOE a sus órganos directivos y, en consecuencia, incluso a los de la COPE, en una comunidad autónoma --la de Andalucía-- que es cortijo socialista desde su creación, hace ya más de treinta años. El preacuerdo de fusión, aprobado ayer por unanimidad por los responsables de Cajasur, pone serias dudas sobre la continuidad de la labor social de la misma, que previsiblemente lleve a partir de ahora el camino de las entidades controladas por el PSOE, IU y el PP: "inclusividad", fomento de la aberrosexualidad, subvenciones a manifestaciones "artísticas" pornográficas y antirreligiosas, etc.

Todas estas operaciones cuentan con la complicidad de los sindicatos mal llamados mayoritarios, así como de las grandes organizaciones empresariales (que suelen estar dirigidas por especuladores y por "empresarios" de obra pública y subvención). Ignoran asimismo una de las grandes ventajas históricas de las cajas de ahorros: su territorialidad, su arraigo.

Urge una vigorosa reacción social, si España y los españoles quieren seguir teniendo futuro. Una reacción restauradora, como la que el Carlismo lleva años propugnando.

martes, 28 de julio de 2009

El Romanticismo vehículo de destrucción de la Tradición

El romanticismo es una reacción al racionalismo ilustrado, y a los principios y práctica de la Revolución francesa. Reacción consistente en la exaltación de las particularidades propias y del pasado vivido, especialmente del pasado medieval, resaltando las libertades que los pueblos de aquellas épocas disfrutaban. Como tal, la reacción es positiva.

Los pueblos no aguantaban más las frías construcciones racionalistas ajenas a su alma y al calor de sus tradiciones. Porque más allá de una mera sociedad organizada para fines racionales al modo contractual de Rousseau, o de la concepción mecanicista del Estado, o del despotismo ilustrado, más allá de eso el pueblo es una comunidad.

Como reacción al individualismo burgués, al centralismo uniformador y al naciente capitalismo, el romanticismo tiene muchos lugares comunes con el Tradicionalismo.

El problema surge cuando esa exaltación se hace desde una perspectiva meramente "natural", y termina en naturalismo puro. No digamos cuando esa mirada al pasado es totalmente pagana. El movimiento romántico degenera vía naturalismo, por tanto, en el nacionalismo; y esto es grave porque este naciente nacionalismo arraiga en zonas tradicionalmente tradicionalistas y de fuerte resistencia a la modernidad. El nacionalismo será una forma de atemperar su tradicionalismo y a la larga de diluirlo totalmente: el caso catalán o vascongado es paradigmático.

Este nacionalismo romántico tenderá a idealizar el pasado a base de "mitos" y por tanto se alejará de la verdadera Tradición siempre arraigada en la auténtica historia. El nacionalismo es una "idolatría política" que invierte la correcta jerarquía de principios. La exaltación de la "nación", conduce a la larga, se quiera o no, a la relegación de la religión como fundamento esencial y unificador. Destruyendo así el principio vital que vivificaba las tradiciones, libertades y instituciones de los pueblos. Incluso los "nacionalismos católicos" primarán el interés nacional y la religión tanto en cuanto sirva a la "nación". Primará la "nación" sobre la "tradición".

En los aludidos casos catalán y vascongado la descristianización de sus respectivos ámbitos ha tenido lugar con ocasión de los gobiernos nacionalistas, habiendo estado esos partidos nacionalistas, de inspiración o de antigua confesionalidad católica, a la vanguardia de políticas anticristianas. Ejemplo muy reciente es el apoyo del PNV al aumento del genocidio legal del aborto con la nueva y sanguinaria ley propuesta por el PSOE.

El Dios, Patria, Fueros y Rey es la correcta relación de principios; su alteración es un principio revolucionario y disolvente.

En el caso de la América hispánica esos nacionalismos católicos, pese a ser más consecuentes con su confesionalidad, han bebido de "mitos" y "símbolos" revolucionarios. Es curioso como en muchos casos exaltan a los "padres de la patria" de sus "naciones", siendo estos masones y liberales. Aceptan sus símbolos, siendo estos igualmente liberales y masónicos en su origen; aceptan todo el proceso de sus "independencias", proceso igualmente revolucionario. Y al mismo tiempo ese nacionalismo les sirve para oponerse a los católicos de otros pueblos hermanos, impidiendo el proceso de una verdadera restauración que debería conllevar a la formación de una Comunidad de pueblos hispánicos.

El error romántico de base es el "naturalismo" y el “sentimentalismo” que lleva parejo; exaltar lo puramente natural, lo que degenerará en la creación de "idolatrías políticas": la orografía, las peculiaridades folclóricas, culturales o lingüísticas, la "raza", etc. Siempre en detrimento de la Tradición como ejecutoria histórica y real, y del principio espiritual sobrenatural que la alimenta y da coherencia.

En este sentido hay romanticismos de derechas de tipo conservador (que no escapan de ese naturalismo) y los hay de tipo más liberal (y tono revolucionario). Pero en los dos casos la raíz anti-tradicional es idéntica. Aún así entre los románticos habrá quien termine en una verdadera conversión al catolicismo y en una defensa de la verdadera Tradición y buscando, por tanto, la restauración. Pero lo más normal es que el romanticismo que en un principio nace con un tono conservador, degenere pronto en liberalismo, y en muchos casos derive en puro pre-fascismo y posteriormente en progresismo disolvente (contradiciendo totalmente sus propios orígenes). Todo ello mediante la exaltación de "mitos" y de elementos puramente naturales por la asunción del principio de inmanencia propio de la filosofía moderna de la que no se escapan.

El sentimentalismo romántico ha operado como vehículo de trasvase de los pueblos tradicionales hacia el liberalismo vía un vaciamiento del alma de los pueblos, mediante el idealismo romántico. La defensa de la religión y de las libertades tradicionales, se debe hacer siempre desde una perspectiva sobrenatural y trascendente que es la que las vivificaba y unificaba, arrancado ese principio el pasado pierde significación y la restauración se hace imposible. Sólo la Religión es el centro de una comunidad y antídoto al individualismo disolvente.

Tengamos mucho cuidado en la no generación de “Tradicionalismos románticos”. La Fe católica asimilada y vivida debe ser siempre la norma de nuestro actuar personal y político.

sábado, 25 de julio de 2009

La familia y el municipio como bases de la organización politica

El municipio, como la familia, arrancan de una sola realidad humana: la condición ineludible de ser el hombre un ser concreto, de vivir su existencia dentro de un cuadro de valores por él nunca libérrimamente hallados, sino con los cuales se topa de bruces apenas abre los ojos a las luces de la vida; de que su saber sociológico le viene de una línea y en un lugar que él no determino, empero en los que se encontró situado por el mero hecho de nacer. Todas las teorías totalitarias de la apoteosis del Estado, igual que todas las teorías anarquizantes de la deificación del individuo abstracto quiebran, añicos de cristal de vaso roto, al choque con esta verdad indiscutible.

Sangre y suelo, familia y municipio, hácennos ser lo que somos, nos guste o no nos guste. La fuerza de los factores sociológicos es más eficaz que el oportunismo de las decisiones arbitrarias. Nunca fue el hombre un algo abstracto ni nunca poseyó derechos abstractos como los que les regalaron las sucesivas Declaraciones de los derechos del hombre en la pomposa vacía literatura que corre desde la Revolución francesa hasta la ONU contemporánea....

De ahí la primacía de estas entidades menores sobre el Estado, encarnación y sujeto del poder político supremo...dentro de una comunidad, el poder político no es más que el rector que coordina el funcionamiento total del organismo comunitario fundiendo las voluntades esenciales y armonizando los varios sectores del conjunto colectivo. Al lado de ese poder político supremo existen otras entidades más entrañables, más cercanas, más próximas, con las cuales nos identificamos por el mero hecho de nacer. Las sociedades son vergeles y no desiertos gobernados por el sol quemante del poder político. Son un equilibrio fecundo, donde lo político estatal es la fuerza unificadora, nunca la potestad onmicomprensiva. El Estado que pretendiera abarcarlo todo, reduciendo a montón de cenizas las entidades que son anteriores a él en el tiempo y superiores a él por el derecho natural, sería un Estado suicida...Siendo fortuna para el Estado el fracaso en el empeño por deshacerlas. Porque, de haberlo conseguido,el Estado hubiera acabado por destruirse así propio, vaciando el contenido de su entraña. Al querer abarcarlo todo no hubiera encontrado nada que abarcar. La personalidad de derecho natural de las entidades colocadas debajo del Estado, o sea de la familia y del municipio, son en consecuencia tanto como afirmaciones jusnaturalistas, realidades sociológicas imposibles de suprimir ni de desconocer. Están plantadas ahí, en el centro de la vida humana, por los primeros y fundamentales eslabones que enlazan a cada indivuduo con el resto de los individuos con quienes convive. Desconocidas o asumidas por las legislaciones, su función es ineludible siempre. Preceden al Estado, sirviéndole de apoyo y de cimiento.

Las pretensiones modernas de destrozarlas son el reflejo de los afanes de destrucción que animan a las revoluciones. Pero ambos, familia y municipio, son mas fuertes que todas las revoluciones posibles, pues sin ellas el hombre nunca sería aquello que es. Y un día no lejano, cuando los huracanes de la Gran Revolución que hoy desmantelan a la humanidad pasen más allá de los linderos del presente, las volveremos a contemplar de pie, enhiestas y seguras, tras las noches del actual vandalismo, guardianes firmes de la historia viva que es la Tradición perenne, ejemplos vivos de la manera en que los pueblos viven su vida auténtica indiferentes a los caprichos revolucionarios que sacuden las cimas del poder político. La familia cristiana y el municipio romano siguen existiendo, mientras caen a cada generación monarquías y repúblicas, imperios y señoríos. Su supremacía está en su radical y única autenticidad.

Tomado de:"Poder y libertad. Una visión desde el tradicionalismo hispánico". Francisco Elías de Tejada. Ediciones Scire. Colección De Regno.

ELOGIO DE LA JUVENTUD MILITANTE.




No somos muchos. Ni siquiera los suficientes. Pero apremiados por la íntima convicción de que la Tradición es la Esperanza para España y su salvación no pudimos dejar de librar nuestro humilde combate en las calles.

He perdido la cuenta de cuantos días enteros y noches en vela, en franca camaradería, hemos pasado llevando el mensaje de la Tradición por las calles y tierras de las Españas. No nos resignamos a que nuestra convicción se quedará en el interior de nuestros Círculos y salimos a proclamar con nuestras pequeñas fuerzas la solución a los problemas de la Civilización y de la Patria. Mientras desgranabamos el Santo Rosario, y al amparo de la protección de Ntra. Señora, a la que invocamos al inicio y al fin de cada jornada. Repartimos nuestra propaganda en puestos, tomando la tensión a los problemas que asolan a nuestros compatriotas y encontrándonos muestras de viva simpatía. Como si en los más profundo del alma española siguierá latiendo la llama de la Tradición.

En otras ocasiones hemos tenido que topar, inevitablemente, con los sectores más degenerados y moralmente destruidos de nuestra sociedad. El encontronazo ha sido inevitable. Así como con celosos funcionarios empeñados en negarnos espacios de libertad en esta democracia al servicio de la destrucción de España, que nos han multado, detenido y requisado material.

En otras ocasiones nuestro mensaje se ha visto reflejado en las paredes a través de adhesivos, carteles o pintadas. El periódico-mural Lealtad Catalana, las primeras campañas de las JTE en 1999 ("España Vive, el Carlismo continúa"), la gran campaña carlista contra la Constitución Europea, las campañas electorales de la CTC y el Tercio Católico...

En esta lucha desigual, de David contra Goliath, hemos pasado momentos inolvidables, llenos de alegría y también de sacrificio. Hemos renunciado voluntariamente a los frívolos entretenimientos de las gentes de nuestra generación y a todo lujo superficial para hacer miles de kilómetros y pasar jornadas de hermandad con nuestros correligionarios de todas las Españas: Montserrat, Isusquiza, Quintillo, Chartres, Liria, Albacete, el camino de Santiago con S.A.R. Don Sixto en 2004, el Cerro de los Ángeles, la Jura de la Unidad Católica en Navarra, el 18 de julio en Asturias, etc. Reuniones de trabajo, juntas, asambleas, conferencias, congresos, manifestaciones por la vida, la familia, contra la rendición del gobierno ante el terrorismo, etc.

Sirvan estas humildes líneas de elogio de una juventud militante en las sagradas banderas de la Tradición, con el propósito firme de que no nos rendiremos jamás.
En gratitud a todos los miembros de las Juventudes Tradicionalistas de España...

"La Victoria pertenece a Dios. A nosotros sólo nos corresponde la Gloria del Combate."

jueves, 23 de julio de 2009

El naturalismo fundamento del liberalismo católico

El gran error naturalista que se encuentra en la doctrina modernista de los católicos liberales deriva de las siguientes enunciaciones: "la verdad no se impone, se propone" "la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad".

Se suscitan tres errores. Se niega, por un lado, que la verdad católica sobrepuja la capacidad de nuestra inteligencia,y no pueden ser creídas sin la ayuda de la Gracia (por ser verdades divinas reveladas). Además se niega de hecho las consecuencias del pecado original sobre la inteligencia y la voluntad heridas y debilitadas por aquél y por tanto propensas al error y fascinadas por el engaño. Y por último se obvia la existencia de poderes e instituciones (el poder nunca es neutro),de tinte ideológico, que actúan como elementos corruptores sociales e individuales. Esta es la razón por la que una sociedad cristiana necesita instituciones cristianas que ayuden a la naturaleza humana a alcanzar su perfección, que ayuden al hombre a alcanzar el bien y la verdad.

Estos errores son el fundamento pseudoteológico de la democracia cristiana y de los católicos liberales. Con estos términos se engloban, más allá de las etiquetas, a los católicos que quieren influir en política, o que la política no sea contraria a la religión, pero renunciando expresamente a un poder católico, y a favor de la libertad religiosa y la democracia. Funesto error que no hace sino cosechar fracaso tras fracaso. Se diluyen tanto los perfiles que cualquier “inspiración”, apelación a “raíces cristianas”, etc. en la práctica acaba por carecer de influencia. Peor todavía cuando se rebajan las exigencias de un poder católico a favor de un teórico aumento de influencia o para realizar componenda con otros grupos políticos, sedicente católicos, pero que rechazan la existencia de la confesionalidad del poder. En este último caso además el objetivo por el que se renuncia a esta exigencia (sacar votos, salir en determinados medios de comunicación, medrar en institutos seculares o en la diócesis, etc.) paradójicamente nunca se consigue.

Pese a la aparente inactualidad de la doctrina católica clásica, su fundamento sigue siendo el mismo, y cualquier tentativa “moderada”, atemperada o renegada está empíricamente demostrado que acaba en el fracaso o en la esterilidad.

Por aquí se accede directamente a la idea de Cristiandad, situada en el centro del debate."No hay cristianismo de masas sin Cristiandad". No caben pueblos cristianos sin instituciones cristianas.

Un Príncipe de la Cristiandad

(Capilla de San Carlos Borromeo - Catedral de San Justo de Trieste donde están enterrados los restos del Rey Carlos VII y de sus antecesores los Reyes Carlos V, Carlos VI y Juan III).
pinchar sobre la imagen

De esta bella y expresiva foto podemos entresacar algunas consideraciones políticas sobre el Tradicionalismo y el Legitimismo. En primer lugar vemos plasmados los dos poderes de la doctrina clásica católica: el poder temporal y el poder espiritual (las dos espadas de San Bernardo y Bonifacio VIII). Encarnación de los dos órdenes de la realidad, el Orden natural y el sobrenatural. En ella vemos la justa y correcta relación entre ellos; la "distinción pero no separación" de la Tradición Católica. La mirada serena del Principe al Altar, mirada contemplativa y de servicio, que expresa la perenne doctrina de la subordinación del poder político a la Iglesia, de la política a la moral, de la Justicia a la Verdad. De la responsabilidad de la Realeza.

Este es el signo del Tradicionalismo y del Legitimismo español, continuidad histórica y política de la Monarquía Católica española frente a la usurpación liberal. Don Sixto Enrique medita ante el recuerdo y el ejemplo de SMC Carlos VII.

Don Sixto Enrique de Borbón encarna la continuidad histórica y política de las Españas áureas, la continuidad del rocoso e insobornable Carlismo custodio de las tradiciones católicas y españolas, bajo las banderas de Dios, Patria, Fueros y Rey.

"Mientras tenga ramas esta vieja fronda.
Donde cortar picas para tus zagales,.
Mientras en tu pro se mueva una lanza.
Rey, para tu gloria hay una esperanza
."

(Ramón Mª del Valle Inclán)

miércoles, 22 de julio de 2009

LEER, REZAR, COMBATIR.








En la órbita del tradicionalismo destacan estas dos editoriales, una argentina y la otra francesa (pero con amplísimo fondo en español). Es del todo recomendable darse una vuelta por su fondo editorial.


Los escritos de los Santos, de los Papas, de los Padres y Doctores de la Iglesia. Los grandes autores pre- y antiliberales. Los buenos libros para la juventud. Autores de la cultura española contra-revolucionaria. Clásicos tradicionalistas.

Hacia la Comunidad de naciones hispanas. Una amplia oferta de títulos, muchos de ellos de autores españoles (Rafael Gambra, Miguel Ayuso...).

martes, 21 de julio de 2009

Mentalidad Gnóstica y anti-politicismo

Otro error, y este especialmente recurrente, a lo largo de la historia de la Iglesia y que afecta, pervirtiendolas, directamente a las categorías cristianas de esperanza, de creación…y por tanto de tiempo e historia, y que lleva a un desprecio de la dimensión política del hombre, es el gnosticismo, sea este puro o diluido en una mentalidad que funciona como tentación permanente de interpretación gnóstica del cristianismo, contraria siempre a la recta visión católica.

El gnóstico vive el presente desligándose de los devenires accidentales inherentes a la creación imperfecta. Para su pensamiento la escena terrestre, la temporalidad, esta originada por un alejamiento, por una ruptura con una perfección inicial. Ya no espera nada de ella. Su teleiosis significará ruptura total con la historia aparente de la creación sensible (negación práctica del Dios creador). El gnóstico, después de experimentar la desorientación, el desconcierto, de sentirse vomitado en el mundo, no confía en la grandeza de la libertad ni dramatiza las opciones libres, cree que independientemente de su hacer, pertenece al grupo de los elegidos. El gnóstico no necesita esperar del futuro, lo que de antemano ha conseguido por la gnosis. Su error se encuentra en el desprecio de la naturaleza y en una no recta interpretación de la creación. Frente a esta tentación nunca del todo superada de influencia gnóstica, la teología católica enseña la presencia de Dios en la creación y en la historia, y una presencia no meramente ejemplar, paradigmática ( a la luz de la cual uno se hace perfecto actuando conforme a las enseñanzas recibidas); enseña, que la realidad escatológica no será un regreso a lo que ya éramos primigeniamente, sino una espera de realización perfecta dependiente de la gracia y que afectará a la realidad creatural histórica.

El gnóstico es aquel que siente una profunda necesidad de liberarse de un mundo y de una historia que le es adversa. La historia o es absurda o es negativa en si misma, entre sus términos preferidos se encuentra el de “peregrino”. Se experimenta exiliado, extranjero en la escena terrena y por tanto en la historia y en la política que es la construcción de esta.

Su única manera de salir de este laberinto es rechazar el entorno, rechazar el mundo porque este es imperfecto, le falta consistencia y autenticidad. Lo importante es el Yo, y no el mundo y su historia del cual se des-religa. La salvación no se encuentra fuera del yo, en el mundo, y en la historia, sino en el interior de uno mismo. Todo intento de unificar el sujeto y el objeto, por buscar el equilibrio entre el yo y el mundo, por propugnar la armonía creatural, por construir la historia, el Reino de Dios (conceptos propios del cristianismo) es inútil para la mentalidad gnóstica. Hay que des-encarnar al hombre, robándole por ejemplo su dimensión histórica.

Para los católicos la historia, en cambio, no es la consecuencia de una caída, sino la posibilidad para que el hombre llegue a la plena madurez y lugar de la construcción de la Ciudad de Dios, mediante la instauración de todas las cosas en Cristo.

Es del todo evidente la influencia gnóstica en el actual anti-politicismo de muchos católicos, y de la mayoría de las instancias jerárquicas de la Iglesia, empeñadas en negar la encarnación temporal del evangelio en todas las realidades humanas. Clara influencia del protestantismo, y del jansenismo, doctrinas que defienden la radical perversión de la naturaleza humana tras el pecado y por ello desarrollan una erronea doctrina sobre el orden natural, que conlleva el deprecio de la política como "el arte del bien común".

Frente a todas estas seducciones, siempre camufladas de "espiritualismos" "angelismos" "moralismos" "purismos" etc etc. El católico debe reafirmar la máxima tomista de que "la gracia no destruye la naturaleza, sinó que la perfecciona y la presupone".

El Santo Padre Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi trae unas cuantas reflexiones que pueden venir a ilustrar cuanto venimos diciendo, cuando alude que una de las causas de la moderna crisis religiosa en occidente se debe a que la religión carece de "lugar temporal":

escribe en el punto 17 de la carta encíclica:

….con esto no es que se niegue la fe; pero queda desplazada a otro nivel-el de las realidades exclusivamente privadas y ultramundanas-al mismo tiempo que resulta en cierto modo irrelevante para el mundo. Esta visión programática ha determinado el proceso de los tiempos modernos e incluye también en la crisis actual de la fe”.

en el punto 22 escribe:

Es necesario que en la autocrítica de la edad moderna confluya también una autocrítica del cristianismo moderno… "

en el punto 25:

el cristianismo moderno, ante los éxitos de la ciencia en la progresiva estructuración del mundo, se ha concentrado en gran parte sólo en el individuo y su salvación. Con esto ha reducido el horizonte de su esperanza y no ha reconocido tampoco suficientemente la grandeza de su cometido.”

Y en el nº 14 comenta:

A esto respecto, De Lubac ha podido demostrar, basándose en la teología de los Padres en toda su amplitud, que la salvación ha sido considerada siempre como una realidad comunitaria "

domingo, 19 de julio de 2009

NO ES DEMOCRACIA, ES PLUTOCRACIA.


"El poder del dinero es muy grande en el mundo de hoy. Un sacerdote conocido mío me dijo que ha leído un libro de un autor escocés La historia del dinero, en que prueba que el dinero, el capital, el dinero amontonado, ha vencido siempre en el mundo. Eso es históricamente falso: este sacerdote está al servicio del capitalismo y se consuela diciendo: "Siempre ha sido así en el mundo". Lo que es verdad es que el poder del dinero ha vencido siempre a los gobiernos débiles. El poder político de un gobierno fuerte lo puede al poder del dinero; pero gobierno fuerte no significa precisamente, entiéndase bien, ni tiranía , ni cesarismo, ni bonapartismo ni siquiera poder absoluto, significa simplemente gobierno bueno. Los gobiernos fuertes son los buenos gobiernos. El poder del dinero no puede contra un gobierno bueno; pero ese gobierno bueno tiene que luchar como un león si quiere dominar al dinero, es decir, si quiere ser bueno; tiene que luchar a veces hasta el martirio".

(P.Leonardo Castellani. "San Agustín y nosotros")

Blog tradicionalista contra el poder del dinero y la usura:
http://obrerotradicionalista.blogspot.com/

Objeciones a una Objeción


Rescato del magnífico blog EL BRIGANTE, dos iluminadores artículos sobre la objeción de conciencia en temas educativos. Un interesante debate, que marca la linea divisoria entre el catolicismo liberal-conservador y el tradicionalismo.

"La paradoja –me parece– es cruel: se pone entre paréntesis el Estado como comunidad política para maquillar la falta de crítica (“incorrecta”) del Estado liberal. Los espantajos, más que estandartes, del estatismo y la “objeción de conciencia” sirven a la perfección a tal operación de contrabando intelectual. En resumen: la salvación de la democracia y los derechos humanos para el mundo católico exige demoler la filosofía clásica de la política y abrazarse en cambio a la antifilosofía política liberal, normalmente –así todo es ganancia– en clave comunitarista estadounidense. La libertad religiosa y el olvido (rectius: rechazo) del “Estado católico” está en la base del desastre. Como de casi todos."
(Miguel Ayuso)

"Creo que la objeción de conciencia conlleva, en sí, “la falta de crítica del Estado liberal” o, lo que es lo mismo, su tácita aceptación (no es “una desobediencia a la Ley” afirma el “observatorio” para la ocepc). Lo único que pide quien objeta es que no se le aplique la ley, pero que se siga aplicando a los demás… si no la objetan. O sea, el concepto mismo de ley se vuelve incomprensible. No debe escandalizar que a eso se le llame “antipoliticismo”, o negación de la doctrina social cristiana"
(José Antonio Ullate)

http://www.elbrigante.com/2009/03/objeciones-una-objecion.html

http://www.elbrigante.com/2009/04/la-quimera-de-la-epc.html

domingo, 12 de julio de 2009

COLECCIÓN DE REGNO

"Yo quiero terminar aquí por eso evocando hoy fervorosamente a los mártires que murieron sin ceder en las breñas pirenaicas en la defensa de las libertades concretas de la Tradición. De los que quizás inconcientemente pero siempre heroicamente, cayeron en la demanda española, católica, tradicional, tomista y verdadera, de mantener la historia frente a la naturaleza desnuda, Santo Tomás contra Rousseau, el jusnaturalismo católico, cara el jusnaturalismo protestante, el hombre auténtico concreto frente a las quimeras del hombre abstracto , la Tradición contra la Revolución.Porque rubricándolo con sangre nos legaron la lección caliente y magistral de cuánto sean superiores las libertades concretas de la Tradición sobre la vacia libertad de las soflamas revolucionarias".
(Francisco Elías de Tejada)

Precisamente PARA NO CEDER, es imprescindible esta inmejorable colección, y para tomar CONCIENCIA de por que no queremos ceder frente al mundo moderno decadente:

Nº1- La naturaleza de la política. Danilo Castellano. Ed Scire

Nº2- Los saberes políticos. Frederick D. Wilhelmsen. Ed Scire

Nº3- Poder y Libertad. Una visión desde el tradicionalismo hispánico. Francisco Elías de Tejada. Ed Scire

LA CONSTITUCIÓN CRISTIANA DE LOS ESTADOS

LA CONSTITUCIÓN CRISTIANA DE LOS ESTADOS de Miguel Ayuso

-Introducción.

-CAPITULO 1: Religión y sociedad..Introducción..Cristianismo y política a través de la historia..Un escolio sobre el designio revolucionario..La constestación cristiana al mundo moderno.

-CAPITULO 2: ¿Existe una doctrina política católica?..Introducción..Doctrina social y doctrina política..La doctrina política de la Iglesia..El orden político cristiano.

-CAPITULO 3: ¿Ha variado la doctrina política católica?..Introducción..La cuestión nace con el siglo..La crisis postconciliar..¿Una nueva doctrina además de una nueva estrategia?.

-CAPITULO 4: El problema del Estado Católico..Introducción..Razón humana y cultura histórica..Las razones del Estado Católico..Conclusión.

-CAPITULO 5: Iglesia-Estado en España: la singularidad del caso español..Presentación..La "singularidad" de la experiencia española en el siglo XIX..La permanencia de la "singularidad" en el siglo XX..Hacia la desaparición de la "singularidad".

-CONCLUSION: Del laicismo a la laicidad.

final del capítulo 3:

"Pero es que, mas allá, cabe preguntarse la licitud de una imposición de tales táctica y estrategia. Con referencia al comunismo lo escribió un autor que nos viene acompañando a lo largo de estas páginas. Y no se ve porqué no podría ser igualmente aplicado a la resistencia a la democracia liberal: ....."Por ejemplo, se puede, eventualmente, en cierto momento, formular el pronóstico de que el comunismo tiene todas las probabilidades de ganar en un país o en un grupo de países. Ante este pronóstico, los hombres de Iglesia toman todas las disposiciones o precauciones apostólicas que creen deben tomar. Quedan a su juicio, y son responsables ante Dios. Pero si en función de ese pronóstico, los hombres de Iglesia se dedican además a persuadir al conjunto de los católicos de que deben desolidarizarse de todo anticomunismo temporal, entonces esos hombres de Iglesia aseguran así, positivamente, la victoria del comunismo, al desmovilizar, dispersar o paralizar la resistencia. Es precisamente cuando el comunismo tiene probabilidades objetivas de ganar en un país, cuando tiene la máxima importancia combatir esas posibilidades y derribar ese pronóstico fundado especulativamente, y hacer la historia en lugar de padecerla" (Jean Madiran).

COLECCIÓN DE REGNO